“Venga de un amante, una bañera, un osito de peluche, un dedo, una lengua o un vibrador, un orgasmo es un orgasmo”, afirmó la feminista y educadora sexual norteamericana Betty Dodson (1929-2020), quien llegó a ser considerada la gurú de la masturbación femenina.
Esta idea vuelve innecesaria la distinción de los llamados “orgasmos atípicos”, así bautizados por darse en condiciones atípicas y, al parecer, con independencia de la estimulación genital (generadora de los “orgasmos típicos”). Dejando de lado la aguda sentencia de Dodson, resulta interesante la referencia a esta manera singular de obtener placer sexual.
El tema fue abordado por el neurocientífico Barry R. Komisaruk, la enfermera y sexóloga Beverly Whipple –estadounidenses ambos- y el endocrinólogo mexicano Carlos Beyer-Flores en su libro “La ciencia del orgasmo”. Allí realizan un exhaustivo análisis de los mecanismos responsables del placer y le dedican todo un apartado a los orgasmos atípicos. Algunos ejemplos:
Los orgasmos que acontecen como respuesta biológica involuntaria durante el sueño, específicamente en su fase de movimientos oculares rápidos (MOR). Son los famosos “sueños húmedos”.
Aún más notables son aquellos provenientes de la mera fantasía: capacidad registrada en algunas personas para alcanzar el clímax a través de la estimulación mental, activando así las mismas áreas cerebrales que la estimulación física.
También resultan sorprendentes los orgasmos en personas con lesiones medulares que les impiden las sensaciones genitales, pero que llegan a gozar con la intervención de vías nerviosas alternativas (al ser acariciadas en otras partes del cuerpo cuya sensibilidad han desarrollado). Del mismo modo puede ocurrir en personas no lesionadas, con la sola estimulación de zonas erógenas no genitales (como los pechos, las orejas o los pies).
Los “coregasmos” se incluyen asimismo en la categoría de atípicos: se dan de manera involuntaria al realizar actividad física, especialmente cuando los músculos están fatigados, como pasa en los ejercicios intensos y repetitivos.
De lo más insólitos y excepcionales son los casos en que la cumbre del placer viene dada por ciertas funciones fisiológicas o condiciones patológicas: son los orgasmos que sobrevienen durante la evacuación intestinal o justo antes de un ataque de epilepsia.